Costa Rica Poker Festival: Luis Arce lidera a los 18 finalistas del Main Event
Tras una frenética jornada de domingo, el tico quedó en la cima de los que hoy definirán el título en el Sheraton San José. Hay US$55.000 para el campeón.
Tranquilamente podría ser una novela romántica digna para una película de Hollywood. Aunque mientras pensamos en el título que le podríamos poner, contamos que por tercera vez, Cristian Sampaoli reconquistó al amor de su vida, o al menos en cuanto a torneos de poker se refiere. Sí, hablamos del Super Tuesday. Conozcan esta linda (y redituable) historia de amor.
El primer encuentro entre progre69 y este torneo reservado para los mejores jugadores ocurrió allá por 2012. Pero para desgracia del rosarino, fue un amor no correspondido: Sampaoli había llegado al mano a mano, pero no terminó de concretar, a pesar del acuerdo a tres bandas, y vio cómo la competencia que lo había cautivado, se iba en brazos de Jonathan apestyles Van Fleet .
Tras ese desamor, Cristian siguió luchando para volver a verla. Después de tres años, ya en 2015, el referente argentino en los paños virtuales peleó por ese romance. Y, más allá de lo que otros hicieron por impedirlo, la fuerza por querer estar abrazado a ese torneo fue mucho más fuerte y progre69 se llevó el triunfo junto con el premio más grande de su carrera y el inicio de una fructífera relación.
Cuando la relación tambaleaba, Sampaoli espantó todos los fantasmas de la separación y ratificó que el amor estaba más vivo que nunca. Eso fue un año más tarde, después de poner su nombre primero en la lista de todos los candidatos que tenía la competencia.
Y durante la última sesión, Cristian volvió a demostrar que el amor está más vigente que nunca. Batalló en el US$1,050 Super Tuesday, $50K Gtd y les demostró a sus otros 67 rivales que él y esta competencia están hechos el úno para el otro: se quedó con el primer lugar y, después de un arreglo con APonakov , se llevó los 16.863 verdes que había acordado y todo el cariño de su amada, que siempre tendrá un lugar para recibirlo.