Ocho claves para detectar tells y mejorar tu juego
El lenguaje corporal es importante y manejarlo de la mejor manera dará mucha ventaja sobre los oponentes.
Más de 20 años después de haber ganado el Main Event de la WSOP 2003 y detonado el llamado Moneymaker Effect, Chris Moneymaker sigue sorprendiéndose por el impacto que tuvo su hazaña. En una reciente entrevista, el estadounidense compartió una reflexión honesta y profunda sobre lo que significó para él cambiar el rumbo del poker… sin haberlo planeado.
“Casi nadie entiende cómo era el poker antes de que yo ganara”, contó. En ese entonces, simplemente no existían torneos accesibles. “No podías ir a tu casino local a jugar torneos. Yo no volví a jugar uno hasta siete meses después de ganar la WSOP porque literalmente no había dónde hacerlo”.
Lo que hoy es un circuito global lleno de opciones diarias era, en 2003, un páramo. Y todo cambió con su victoria en Las Vegas tras clasificar desde un satélite online de $86. “La gente lo da por sentado, pero la diferencia entre ese entonces y ahora es brutal”, dijo.
Curiosamente, Moneymaker no suele pensar en eso a diario. “Solo me doy cuenta cuando voy a la WSOP, porque ahí todo es muy evidente. Pero cuando estoy en otros lugares, me siento como cualquier otro jugador”, explicó. Sin embargo, admite que, al mirar hacia atrás, “es una locura lo que pasó en tan poco tiempo”.
Moneymaker ganador de la WSOP 2003 una serie que cambió la historia.
Lo más notable de su testimonio es la naturalidad con la que vivió su momento de gloria. “Yo gané un torneo de poker. Eso es todo. No esperaba fans ni cámaras. Nunca quise ser famoso”, confesó. Incluso volvió a trabajar como contador después de su triunfo, y solo dejó su empleo ocho meses más tarde, cuando no le quedó más opción que aceptar su nueva realidad.
“Hoy hay poker en todo el mundo, torneos por todas partes, y muchos no saben que eso no siempre fue así. De hecho, es así por lo que pasó en 2003”, resumió.
Sin proponérselo, Moneymaker cambió la historia del poker para siempre. Y aunque no le guste admitirlo, el mundo del poker le debe mucho. Incluso, como él bromea, “todos me lo deben”.