Inicio > La abuela grinder: a los 71 años, juega en PokerStars

María Beatriz Ramírez, jugadora de poker, natural de Ibagué Flag of Colombia, consiguió hace pocos días un deep-run en el Big $1,10 de PokerStars, que para un jugador regular promedio pasaría por anecdótico, debido a lo poco significativo que puede resultar el monto de 36 dólares, recibido como recompensa monetaria por esta actuación. Sin embargo, para esta dama tolimense, ese octavo lugar entre los más de 2.500 jugadores que tomaron parte del Big de 1 dólar entre la noche del martes y la madrugada del miércoles, supuso toda una aventura en su proceso de iniciación como competidora de este tipo de torneos. A sus 71 años, María Beatriz vivió en ese amanecer el que podría considerarse su bautismo de fuego en los paños virtuales de los multitudinarios certámenes de la sala de la pica roja.

Casi medio siglo atrás, cuando María Beatriz era una juiciosa estudiante de Bioquímica en la Universidad Internacional de La Florida (Florida International University) Flag of Estados Unidos, una de las grandes aficiones que reservaba para su tiempo libre era la pesca. Para salir a sus habituales recorridos en busca de un pargo rojo que le permitiera ganar el concurso que solía pactarse con sus compañeros de excursión, María se embarcaba en un yate en el que el capitán y los marineros le darían herramientas para empezar a pensar en atrapar otro tipo de peces: “Tenía 24 años en ese entonces, ¡qué recuerdos! El yate en el que salía se demoraba una hora en llegar al arrecife donde nos deteníamos para pescar. Durante el viaje, el capitán y los marineros jugaban 7 cards stud, un juego que tiene las mismas bases del Texas Hold’em y amablemente me enseñaron el juego”, rememora María Beatriz, casi como viendo un álbum de fotos del recuerdo.

María Beatriz Ramírez

María Beatriz, con su hija

Aunque pasó mucho tiempo sin poder practicarlo, aquel juego de estrategia que se valía de la baraja, siguió presente en la memoria de la novel grinder, que se identifica en las pantallas como mabera: “Hace como un año me encontré con la transmisión televisada de uno de los grandes torneos que organiza PokerStars y busqué el sitio en Internet. Abrí mi cuenta y empecé a practicar, pero lo hacía sólo por dinero ficticio, porque me daba temor registrar mi tarjeta de crédito. Hace unos tres meses por fin me atreví a hacer mi primer depósito y ése es el tiempo que llevo jugando por dinero real”, confesó.

Al preguntarle por qué no había encontrado antes un espacio que le permitiera retomar su afición por el poker, María Beatriz hace una sintética radiografía de las restricciones que nuestra sociedad, desde una visión prejuiciosa, suele poner frente a esta disciplina mental, especialmente para su práctica entre las mujeres: “Volví a Colombia hace 35 años y no vi nunca que acá se practicara el poker en sitios accesibles ni en clubes. Daba la impresión de que el poker en este medio se veía como un juego de bajo perfil. Ahora es que veo que empieza a comprenderse que se trata de un deporte de estrategia y mucho análisis mental, que podría compararse, por ejemplo, con el ajedrez. Yo pienso que el poker es un deporte ideal para mantener la mente alerta con los años”, detalla la heroína.

Sin embargo, la curiosidad de María Beatriz y esa afición creciente que reactivó por el poker hace un año, la llevaron al que es ahora uno de los lugares en los que más se divierte: “Duré como 15 días preguntándole a todos mis yernos y sus amigos universitarios, hasta que busqué sitios de poker en Ibagué por medio de Internet, y ahí me dieron referencias de un club de la ciudad en el que jugaban. Para conocerlo tuve que desprenderme de tantas prevenciones que me hicieron desde mi juventud, como a la mayoría de las mujeres en nuestro medio. Es un sitio bonito, pero en el que se practica el billar al mismo tiempo que el Hold’em Texas y en mi época me habían enseñado que una señorita de buena familia no podía entrar a billares y mucho menos fumar, o tomarse un vasito de whisky. Nuestra sociedad siempre ha sido muy limitante para la mujer”, remarca María Beatriz.

María Beatriz Ramírez

También es habitué de mesas en vivo

Ese paso al frente, fue recompensado de inmediato para nuestra entrevistada: “En el club, los compañeros de mesas han sido súper cariñosos, atentos, muy caballeros y se muestran muy felices con la abuelita”, cuenta María, con el buen humor de quien sabe reírse de sí misma. Inevitable preguntarle si esa cara no cambia cuando la abuelita les gana: “A veces sí, a veces no. Lo que sí está claro es que ya respetan mi juego”, precisa ella, sin faltar a la modestia. Y casi sin pausa, se extiende para darnos a entender que ese respeto también se lo ha ganado gracias a su carácter y personalidad: “Yo soy una mujer muy enérgica y de mentalidad muy abierta. Fue algo que aprendí de la cultura estadounidense. Los gringos son muy afables, muy incluyentes y muy respetuosos de las diferencias. Son demócratas en todo. Así soy también yo”, sentencia.

En tres meses como jugadora de eventos formales en el poker, María Beatriz ya ha dado muestras de que puede llegar a ser competitiva y ganadora: “En el primer torneo en el que participé, acá en Ibagué, quedé de tercera. Desafortunadamente, en la ciudad no se juegan muchos torneos. Casi siempre para jugar en vivo hay que entrar a hacerlo en mesas de cash”, explica. Aunque diga que su fuerte no está en esa modalidad, María no deja de reconocer que ha tenido más de una sesión con balance altamente positivo: “Puedo llegar a ganancias de 300 ó 400 mil pesos (entre 100 y 135 dólares, aproximadamente) cuando me va bien. En Bogotá Flag of Colombia tuve un día en que me gané 700 mil (alrededor de 235 dólares).

Y es que María Beatriz es por naturaleza una mujer competitiva, con una tendencia a buscar la ruta al éxito que hace parte de su esencia: “Fui tenista y me encantan los deportes. Soy una mujer exitosa financieramente. Logré estudiar en el exterior en una época en la que las posibilidades de hacerlo eran mucho menores que hoy en día”, afirma con convicción. Respecto a la posición de su familia frente a esta creciente afición que vive por el poker, María Beatriz cuenta la historia inversa a la mayoría de jugadores, que suelen encontrar una oposición inicial de sus padres cuando empiezan a tomarse en serio esta disciplina mental: “Mi pareja me apoya a la perfección. A la que no le gusta mucho que juegue es a mi hija. Me gusta que CodigoPoker se haya interesado por mi historia, porque así puedo aportar mi testimonio para que se vea el poker como un deporte y una cultura, y se pierda el miedo de muchas personas por practicarlo, especialmente las mujeres”, se inspiró la tolimense.

Laura Garzón

Le gustaría ser como Laura Garzón

Profundizando en el tema del peso de los prejuicios sociales sobre la idea de que una mujer se integre a esta disciplina mental, María Beatriz no se ahorra palabras: “En Colombia hace falta mucha educación para la inclusión de las mujeres en algunas actividades sociales. Es algo de mentalidad. Quizás publicando artículos como esta entrevista en revistas o blogs, referentes a mujeres, la situación pueda ir cambiando”, analiza. Y a renglón seguido recuerda la meritoria historia de su paisana Laura Garzón Flag of Colombia, quien se dio a conocer en los paños por su épica clasificación al PokerStars Caribbean Adventure (PCA), disputado en enero en las Bahamas, evento al que acudió tras ganar su inscripción online, gracias a un sistema de steps con puntos de jugador frecuente (fpp’s).

Al hablar de los grandes torneos, María Beatriz abre las puertas del que sería su gran sueño a realizar en los paños: “Me encantaría llegar a un torneo como ése, en las Bahamas, pero no solamente ir, sino ¡ganármelo! ¿Te imaginas qué dirían en el mundo del poker? Una viejita de 71 años cobrando un premio millonario. Sería otra historia como la de Doyle Brunson Flag of Estados Unidos, pero mientras él va retirándose, yo apenas estaría entrando”, vuelve a brillar el buen humor de María.

Ya sobre el cierre, Doña Beatriz, como es llamada por sus compañeros de mesas en Ibagué, aprovecha para recordarlos y enviar sus saludos: “Han sido todos muy bellos conmigo y ahora que tengo esta oportunidad, me parece justo agradecerles, especialmente a Daniel (Rueda), que era dealer en el club cuando llegué por primera vez y se ofreció a ayudarme, y ahora ya se está graduando en Derecho”, tiró nuestra invitada a manera de despedida.

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