Así fue el Seminario de Poker en Chile

El fin de semana pasado Viña del Mar se vistió por completo de poker con el Tercer Seminario de Poker en Chile, un evento que reunió a jugadores de gran nivel, primero para una conferencia gratuita y abierta para todo público y después para un emocionante torneo por equipos que contó con la presencia de representantes argentinos.

Los exponentes en el seminario fueron Leo «Peluca» Csome, Alex Manzano y Gustavo Paulsen, quienes mantuvieron toda la atención del auditorio durante sus respectivas charlas. El sábado, un día después del seminario, nueve equipos integrados por diez jugadores tomaron su lugar en las mesas de poker y comenzaron a disputarse el título del Primer Torneo Internacional por Equipos.

Quien cuenta mejor todo lo ocurrido durante ese fin de semana en Viña del Mar es Nahuel Ponce, columnista de ESPN amigo de la casa y uno de los integrantes del equipo albiceleste en el torneo. Su crónica es imperdible por lo que, sin más preámbulo, nos tomamos el atrevimiento de reproducirla a continuación.

Desde Dentro
Por: Nahuel Ponce
Escrito original en ESPN Deportes

Mi primera respuesta a la invitación fue negativa. No quería que mis compañeros me tuvieran como carga, y menos, con dinero en juego. Me gusta el poker, me divierte. Pero siento que estoy muy lejos de poder competir con personas que pasan todo el día jugando, aprendiendo y experimentando con el poker, tanto online como en vivo.

La insistencia de Amos Ben me convenció. Tantas horas, viajes y momentos compartidos hace que uno vaya conociendo mucha gente en el poker. Esto es lo que más rescato de este extraño mundo. Se forjan relaciones, amistades. Hay un sentido de comunidad. Y aunque en las mesas la competencia sea extrema (nadie quiere regalar su dinero), fuera de ellas, la cordialidad es también muy grande.

Amos nació en Israel, vive en Chile y pasa mucho tiempo en Argentina, jugando poker. Con pasado como ex futbolista, en uno de sus viajes me pidió que lo invitara a jugar un partido de fútbol. Y así surgió una amistad. Por eso cuando volvió a insistirme para participar de un torneo de poker por equipos en Viña del Mar, terminé aceptando la invitación.

«Vení a divertirte. La vas a pasar bien», fueron las palabras que sellaron mi participación.

El aeropuerto de Ezeiza fue el destino acordado para encontrarme con el resto de mi equipo. Y me alegró toparme con caras conocidas. Muy conocidas.

Gastón Catzman, Diego «Chiqui» Sobrino, Pablo Chacra y Leandro «Peluca» Csome fueron parte de mi primer descubrimiento en el poker. En enero de 2009, justamente en el LAPT Viña del Mar, me sorprendieron contándome que eran miembros de un equipo, el UVA Team, que viajaba por el país jugando poker, con la ilusión de llegar a Las Vegas.

En aquel entonces realizaba mi primera cobertura de poker y me llamó la atención que hubiera gente que se dedicara a esto a tiempo completo, como un trabajo de oficina. De hecho, todavía me sorprende que haya personas que pasan ocho, 10, 12 horas por día sentados en la computadora tratando de ganar un sueldo en las mesas de poker online. Pero ahora lo entiendo, y en el caso de ellos, realmente ha rendido sus frutos.

El Uva Team ya no existe más, pero los sueños de buena parte de sus integrantes se han realizado. Hoy los cuatro son jugadores reconocidos en el circuito local y en breve estarán en Las Vegas tratando de acertar «la bomba» que los catapulte a la fama. Ya no juegan juntos, pero por un torneo más, volvieron a reunirse para competir otra vez en equipo.

El multi campeón Javier «El Soldador» Venegas, el periodista Diego Binetti y yo completamos la nómina del equipo argentino dispuesto a dar la nota en Chile.

El recibimiento en el país vecino fue literalmente, chocante. La combi que nos llevaba desde Santiago a Viña del Mar no alcanzó a frenar ante un auto detenido en la autopista, y los 10 integrantes nos dimos un buen susto. Afortunadamente, no hubo que lamentar lesiones ni daños graves y en pocos minutos el viaje continuó sin contratiempos.

En Viña nos esperaba Felipe Morbiducci, el organizador del evento y una especie de mecenas del poker chileno, con la cabeza, el dinero y la intención de convertir este juego en un deporte popular.

Felipe nos tenía preparada una casa frente a la playa, con la heladera llena y las comodidades necesarias para pasar un fin de semana de lujo. Todos buscamos nuestras habitaciones y acomodamos las valijas. Pronto había que partir a la primera actividad coordinada para el grupo.

En el Salón del Casino Enjoy de Viña, se reunieron alrededor de 50 personas, entre jugadores, directivos y curiosos, quienes se acercaron a escuchar tres interesantes presentaciones en el Tercer Seminario de Poker Texas Hold’em.

La charla la abrió el abogado Gustavo Paulsen, quien junto a Morbiducci es uno de los impulsores del comité deportivo que busca nuclear a los jugadores en una federación y transformar al poker en un deporte de equipos. Paulsen explicó la aplicación de las leyes chilenas sobre el juego y propuso la creación de clubes de poker sin fines de lucro. Estos clubes luego se agruparían en una federación madre, que organizaría torneos y actividades. Una idea por cierto innovadora, porque no está vista desde el punto comercial, sino desde el costado social.

Bajo esta línea, los equipos podrían pagar un precio fijo para entrar a diversos torneos y las bolsas de premios se repartirían como en cualquier torneo de tenis o golf. Además, se evitarían colusiones, porque los equipos tendrían un solo representante por mesa en los torneos.

Después hubo tiempo para la charla técnica del campeón del LAPT San Pablo, Alex Manzano, quien nos enseñó cómo jugar heads-up en una mesa final, con varias alusiones a la definición que tuvo con Joao «JoaoBauer» Neto en Brasil.

Para el final quedó la exposición de Peluca Csome, quien deleitó a los fanáticos explicando cómo jugar ciertas manos. Con la computadora abierta, mostró distintas jugadas que había realizado en un reciente torneo de poker online y dejó anonadado a más de uno, incluso a Manzano, quien lo interrogó por algunos pagos dudosos «al 30%».

Cerca de la medianoche y cargados de conocimientos, nos retiramos a cenar junto al equipo argentino y los anfitriones. A la vuelta, mi cansancio era extremo. Amos, en cambio, se puso a jugar poker online. Se acostó a las 10 de la mañana.

El mundo del poker es una ensalada de personalidades; personajes de todos los colores, gustos y sabores. Y el equipo argentino no fue la excepción.

Peluca Csome y Javi Venegas son los más animados, quienes le dan vida a cualquier actividad. Se la pasan bromeando y sonriendo y esto luego se traduce en las mesas; ambos son jugadores agresivos de constante participación en las manos y también ganadores, con varios trofeos en sus espaldas. Viven la vida a mil, pero también piensan en sus familias y remarcan que les dejaron dinero a sus mujeres para que vayan de shopping.

Chiqui Sobrino es el más venerado del grupo. Sus compañeros alaban sus condiciones para el poker online y resaltan su habilidad para el manejo del bankroll. Tuvo sus días viviendo de la ruleta, «bajo un sistema único», y ahora subsiste gracias al poker. El estilo de Chiqui es mucho más controlado, cauto, pero igualmente efectivo; no por nada ha terminado subcampeón en un SCOOP de PokerStars.

A Pablo Chacra lo tildan de «chamuyero», el clásico versero argentino. Es blanco de las bromas del Team por sus constantes subcampeonatos y también lo acusan de ser el responsable del choque; de traer «mala suerte». Él aguanta estoico y se ríe de las ocurrencias de sus amigos. Con un perfil más empresarial, su cabeza está puesta en su negocio de indumentaria y el próximo viaje a Las Vegas.

Gastón ha trasladado su pasión por el poker hacia los medios, dedicando buena parte de su tiempo al portal CodigoPoker. Como jugador supo tener éxito, con varios triunfos en su espalda, pero hoy prioriza sus negocios, con la intención de poder volver a lo grande en un futuro cercano. Él también viajará a Las Vegas, pero como corresponsal, siguiendo la acción desde el otro lado de las sogas.

Binetti y yo somos los invitados en doble rol, como jugadores y prensa. Diego conduce el programa Poker Sports Radio y sabe de poker mucho más que yo. Pero en las mesas se ven los pingos…

El Primer Torneo Internacional por Equipos reúne a nueve conjuntos de 10 jugadores; ocho de Chile y uno de Argentina. Nuestro equipo tiene apenas siete representantes, pero se nos suman dos amigos chilenos, Carlos Lama y Pablo Quezada. Así y todo, estamos en desventaja, con un jugador menos. Habrá que tener una buena actuación para ligar algún premio.

El torneo se divide en nueve mesas de 10, con un representante de cada equipo por mesa. La posición final de cada jugador en su mesa otorgará una cantidad fija de puntos, que se sumará a la de sus otros ocho compañeros para determinar la puntuación final del equipo.

Los tres primeros equipos reciben premio, mientras que los ganadores de cada mesa obtienen una recompensa por su labor: una entrada al torneo Pro Enjoy de Pucón.

La experiencia de nuestro equipo me da tranquilidad, pero no quiero salir eliminado primero, por eso foldeo par de reinas en el primer nivel (afortunadamente, mi rival mostró reyes). Mis compañeros no tienen esa presión. Ellos no tienen que demostrar nada a nadie, pueden «frutear». Y obviamente, no pierden la oportunidad para hacerlo.

Las salidas tempranas de Peluca Csome y Javi Venegas, dos de los primeros tres eliminados del torneo, me relajan un poco. Si ellos pueden tirar el torneo, yo puedo hacerlo también.

Mi condición de jugador tight, sin embargo, me impide revolear las fichas con cualquier mano y las ciegas no aprietan mi pila, por eso me tomo mi tiempo para elegir los spots y esperar las cartas.

Los niveles avanzan y rápidamente Gastón llega al heads-up en su mesa, con una clara ventaja. «Todavía tenemos chances», pienso para mis adentros, con un ligero dolor de cabeza. El torneo no es extenso pero imagino las sesiones de 14 horas que estos muchachos repiten diariamente en sus casas, frente a una computadora, y la fiebre me sube un grado de sólo pensarlo. Gaston gana su mesa y la esperanza sigue viva.

Sobrino y Binetti no aportan demasiado, con sus respectivos séptimo y sexto lugares. Apenas algunos puntos que poco significan con casi la mitad del campo en pie, aunque horas más tarde resultarán vitales.

Durante el primer descanso, Binetti explica una y otra vez la jugada que lo eliminó del torneo. Gastón, Pablo y yo lo escuchamos atentamente. Cada uno da su visión de cómo tenía que haber jugado la mano. El análisis es constante en los torneos, durante los breaks. Los jugadores se juntan a discutir jugadas y proyectar qué hacer en los próximos niveles. Se aconsejan y sugieren acciones a tomar. No faltan las historias de bad beats, que nadie se cansa de contar.

«Tenía Ases y me pagó con 8-5. ¡8-5! ¡Y me metió dos 5s runner runner! Es un animal». No lo dijo nadie en Chile, pero podría haberlo dicho cualquiera en cualquier torneo.

Pablo Chacra también llega a su respectivo heads-up, con una ventaja considerable. En mi mesa todavía quedamos seis jugadores y mi pila sigue bajando. Durante cuatro niveles, no recibo buenas cartas y el desgaste es grande. Uno de mis rivales tiene una gran cantidad de fichas e impide cualquier movimiento brusco. La frustración se acumula y la paciencia se va acabando. Pero decido esperar, aguantar. Si consigo un buen lugar en mi mesa quizás podamos ganar el torneo.

Pablo sigue peleándola en su heads-up, pero la suerte acompaña a su contrincante y otra vez debe volver a remar para recuperar las fichas. Nuevamente queda arriba y otra vez su rival mete la carta que necesita para seguir con vida. Empiezo a entender que los muchachos tenían razón: «Pablo está salado».

Mi nivel de ansiedad baja cuando pago un pequeño jugado con 7-5 y afortunadamente un 5 vuela para frenar el par de 4s de mi rival, María Fernández, una agradable mujer que conocí en el LAPT Perú y hoy justo debo eliminar. La saludo cordialmente y ella me felicita. Poco después, otro rival sale eliminado con un bad beat. Ya somos cuatro en la mesa.

Lo miro a Pablo y sigue en la lucha, no puede doblegar a Paolo Kusanovic, un chileno que, según cuentan, hizo fortunas en Las Vegas y luego la perdió. Mi stack es pequeño, y ya estoy en posición de jugarme o foldear, no tengo opción. Pienso en mandar todas las fichas al centro con J-4 desde el botón, pero decido foldear. Suerte para mí, la ciega grande muestra par de Ases.

En el poker todo tiene que ver con buenas y malas decisiones, saber cuándo apretar el acelerador y cuando frenar. La suerte juega su parte, pero es la capacidad la que determina quién termina adelante en el largo plazo.

Mi decisión cobra valor en la mano siguiente. El par de Ases me llega en el momento justo y mando mi resto al centro. El mismo jugador que antes mostró los Ases, me paga con A-8, seguro de mi mentira, pero se topa con una pared. Binetti me alienta desde afuera. No hay sorpresas en las comunitarias y me doblo. Tengo fichas para seguir aguantando mientras Pablo sigue en el heads-up.

Mi teoría da resultado. El «bully» de la mesa elimina a mis otros dos rivales y llego al heads-up sin una gota de sudor. A veces hay que saber esperar. Muchos en el poker juegan por el N° 1, por la gloria. Pero esto también es un juego por dinero, y siempre es mejor terminar segundo que cuarto. En este caso, lo que valen son los puntos, y bajo la misma lógica, me siento feliz de no haber defraudado al equipo con mi actuación.

Obviamente, la desventaja con mi rival en el mano a mano es enorme y no puedo hacer mucho. Apenas tengo seis ciegas. Me juego con A-3 y Jaime Zamanillo me paga con A-10. Merecido triunfo para él, un buen contrincante en la mesa. Debo reconocer que me ganó todas las manos (incluida la del fold de reinas), pero lo hizo con altura, nunca sobrándome.

De eso se trataba este torneo. Más allá del dinero y la gloria, este era un evento para divertirse, para pasarla bien. De alguna manera sentí que este torneo recuperaba el espíritu amateur del juego.

Y puede disfrutar las seis horas en la mesa.

Nuestros compañeros chilenos nos dieron una gran mano, especialmente Carlos «Pesadilla» Lama, quien ganó su mesa y sumó importantísimos puntos. Así pudimos escalar hasta el tercer lugar en el escalafón general del torneo, con apenas cuatro puntos de ventaja sobre el cuarto. El campeón global fue el equipo de la página, DimePoker, con Amos Ben en su escuadra, mientras que el segundo lugar lo ocupó la selección chilena, de la mano de Juan Parra.

Con los resultados puestos, todos los participantes y espectadores se reunieron alrededor de la mesa de Pablo y Paolo, quienes seguían metidos en su heads-up. El desenlace no importaba para la tabla general, pero en juego estaba el premio de la mesa. Y entonces se vivió el verdadero sentimiento de equipo.

Impulsados por Peluca Csome, los cánticos de cancha no tardaron en surgir y la explosión se dio cuando Pablo salvó su pellejo con una milagrosa carta en el river, para doblarse y volver a meterse en carrera. También hubo aliento para Paolo de parte de los argentinos, quienes le pusieron alegría al final de la jornada. Finalmente, Paolo terminó ganando con un bad beat en quinta y sin saberlo, motivó aun más cargadas contra Pablo.

El resultado de todos modos ya no importaba, porque el nudo de la cuestión había sido una fiesta.

Con este testimonio, no nos queda ninguna duda de que el evento fue todo un éxito y que los organizadores buscarán repetirlo y mejorarlo a la menor oportunidad. Este tipo de eventos son los que, a todas luces, hacen que el poker vaya ganando terreno como un juego de estrategia y se le relacione cada vez menos con el puro azar.

¡Enhorabuena a los organizadores y un agradecimiento por todo el esfuerzo!

Fotos: Cortesía de DimePoker

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