Janetzy Delgadillo: de dealer a jugadora, nos cuenta su historia
Esta es la historia de la mujer que pasó de repartir cartas a recibirlas para hacerlas volar como una regular del poker.
Por: José El Profe Litvak
Quien apostó en el flop, normalmente hará una apuesta de continuación. También su eficacia está en relación directa con la cuantía. Si no se la propone, se presumirá debilidad, la intención de concretar draws o que se está jugando despacio. Si la lectura es buena, disminuyen las posibilidades de éxito. Normalmente, es conveniente hacerlas.
La apuesta de continuación es lo habitual. Es lo esperable, por lo que también es cierto que no hacerla puede desconcertar. Variar el juego posibilita especular, por ejemplo, con algún check raise.
Apostar en esta etapa muestra poderío (aunque no lo tengamos). En general, se acepta que “el que apuesta en la cuarta calle, algo tiene”.
Veamos un ejemplo simple:
Supongamos que nuestra mano es K J, estamos en una de las últimas posiciones y, frente a dos callers, hacemos un raise de 3 veces la ciega grande, con el objeto de depurar la mesa, frenar posibles subidas mayores e ir formando un pozo, por si conectamos o decidimos robarlo en el turn.
Solo aceptan la apuesta la BB y los dos que tuvieron acción. El flop muestra Q 7 2
Tratemos de leer la situación: no hay draws a escalera ni a color. Nos estaría ganando quien hubiera logrado:
1. Un par con, por ejemplo Qx, 7x ó 2x
2. Pares dobles, con Q-7, Q-2 ó 7-2
3. Un set, con una mano de Q-Q, 7-7 ó 2-2
4. Quien tenga en su mano un A con cualquier kicker o K-K
5. Cualquier par en la mano
Hacemos una primera lectura de la posibilidad de que nuestros rivales lleven efectivamente alguna de esas manos ganadoras.
Descartamos los pares menores (opción 1) con kicker bajo y los pares dobles (opción 2), creemos que nadie habría pagado un raise preflop con Q 7, Q 2, o 7 2 ni, mucho menos, con una sola de esas cartas si no estaba bien acompañada.
Por ende, las posibilidades se reducen a A Q, K Q, Q J, un A, K K, un set o una mano de cartas conectadas y en suit, por ejemplo 8 9 ó 8 7.
Con Q-Q, K-K o A-K en la mano probablemente habrían hecho un reraise preflop, para quedar mano a mano contra nosotros. Por lo que, no lo descartamos, pero creemos que debería ser cualquiera de las restantes alternativas.
La otra posibilidad es que no tengan nada de lo que está en la mesa.
Supongamos que, en el flop, los tres checkean, ¿qué hacemos?
Lo ortodoxo es una apuesta de continuación, exploratoria y engañosa, supongamos, del 75% del pozo, podemos bloquear posibles subidas, no dar cartas gratis y exploramos la situación. Si jugamos pasivamente, mostramos debilidad.
Lo hacemos, dos de los rivales foldean, y el otro paga.
Con el turn, el board es: Q 7 2 4
La cuarta calle no cambió la situación. La lectura es similar a la del flop.
El 4 no nos sirve a nosotros y tampoco pudo haberle ayudado a él, de ninguna manera.
El rival checkea ¿Cuáles son las posibilidades?
No lleva draws. O tiene un set y está haciendo slow play, o una Q o un A con X, y no está suficientemente seguro de su fuerza. Sería raro que no tenga algo, pues no sólo pagó el raise inicial, sino también la apuesta de continuación del flop.
Pareciera que sólo hay dos posibilidades. Por lo que estamos en una encrucijada.
Si pasamos nosotros también, estaríamos sugiriendo debilidad (la que realmente tenemos).
Si hacemos una nueva apuesta de continuación, que sería muy habitual en la mayoría de los casos, nos exponemos a perderla o a un reraise que, evidentemente, no estaremos dispuestos a pagar.
Como la lectura parece bastante contundente, creemos que no queda alternativa que minimizar la pérdida y checkear.
Si, en el river, nos apuesta, tendremos que foldear (sea cual fuere el naipe que se abra). A veces, la agresividad nos costará algunas fichas, pero ayuda a saber dónde estamos ubicados y, la mayoría de las veces, a llevárnoslas.
Ahora bien, ¿qué habría pasado si el board post turn hubiera sido Q 7 2 10?
En esta situación, tampoco hemos conectado ni tenemos posibilidad de tener ya juego mayor, pero se nos abrió un draw a escalera abierta y a color y/o escalera color.
La lectura de la situación del oponente no varía demasiado; lo único que se podría haber modificado es que su kicker fuera un 10, con lo que habría formado un par doble.
En suma, si no tiene un set, podría haber consolidado su juego, pero, igual, hasta ahora, con una sola Q, también nos ganaba. Quien ha mejorado somos nosotros, al ampliarse las posibilidades con el proyecto. Él checkea ¿Qué hacemos?
Ahora, las posibilidades son dos. La primera, una típica apuesta de continuación de entre ¾ y el valor del pozo.
Según el juego que tenga, foldeará y nos quedaremos con las fichas pese a que, hasta ahora, sólo llevamos aspiraciones.
Si paga, la competencia se resolverá en la quinta calle y si raisea, tendremos que evaluar nuestras pot odds.
La otra alternativa es disfrazarnos de debilidad, checkear también, pero con el real objetivo de comprar nuestro mejor juego gratis. No parece recomendable pergeñar un bluff, dado que, si tiene un doble par, A A, K K, o un set, pagará y debemos “rezar” para que el proyecto se nos concrete.
Lo que ocurra con el river será una cuestión a analizar en un próximo artículo, en el que analizaremos el river.
No obstante, un juego agresivo ganará más pozos que uno pasivo y, si sólo nos pagan, podríamos concretar un juego ganador de casi imposible lectura y alto rendimiento.