Inicio > El poker refleja tu vida y potencia lo bueno

El poker no es solo un juego de cartas. Para quienes lo practican de manera constante, termina convirtiéndose en una especie de espejo. Cada vez que te sientas en una mesa, tus emociones, tus formas de pensar, tu personalidad y tu historia aparecen de una u otra manera. Y no solo eso, también tiene la capacidad de potenciar lo mejor de ti, si sabes aprovecharlo.

Phil Galfond Flag of Estados Unidos, uno de los jugadores más respetados de la última década, lo resume de forma clara: «El poker no cambia a las personas, simplemente las muestra tal como son». La mayoría de las veces, no somos conscientes de que nuestras decisiones en la mesa están cargadas de las mismas emociones que nos acompañan en la vida diaria.

Si eres impaciente, te va a costar foldear. Si te frustras fácilmente, la varianza te va a golpear más fuerte. Si te paraliza el miedo a perder, no vas a explotar oportunidades claras para ganar. Si eres avaro, probablemente te cueste arriesgar, incluso cuando la situación lo demande.

Y así como el poker te desnuda en los peores momentos, también deja ver lo mejor. Jugadores disciplinados, analíticos y con control emocional logran trasladar esas virtudes a su estrategia, ganando muchas veces no solo por saber de poker, sino por saberse manejar a sí mismos.

La gran ventaja es que este juego te da, una y otra vez, la oportunidad de trabajar esas áreas. Elliot Roe Flag of Estados Unidos, coach mental de jugadores como Fedor Holz Flag of Alemania, sostiene que el poker es una de las mejores escuelas de resiliencia. «No puedes evitar las malas rachas, pero sí elegir cómo reaccionar a ellas. Esa es una lección que trasciende las mesas», dice Roe.

Cada mala sesión, cada bad beat, cada burbuja pinchada es una posibilidad de entrenar tu mente. No es solo sobre poker, es sobre desarrollar paciencia, tolerancia, autocontrol y, sobre todo, fortaleza mental.

Phil Galfond: «El poker no cambia a las personas, simplemente las muestra tal como son».

Esta relación no es de una sola vía. Lo que aprendas jugando también te sirve afuera. Quien aprende a convivir con la varianza, tolera mejor los altibajos de la vida. Quien desarrolla paciencia en las mesas, probablemente tomará decisiones más inteligentes en su día a día.

El poker enseña a aceptar que no todo depende de ti, que puedes hacer todo bien y aun así perder, y que el camino correcto no siempre trae resultados inmediatos. Y eso, aplicado a la vida, es un superpoder.

Cómo aprovechar el reflejo en el poker

  • Revisá tu juego y tu vida: ¿qué emociones dominan tu toma de decisiones? ¿Te reconoces jugando como eres en la vida real?
  • Trabaja esas áreas: la autodisciplina, la paciencia y la capacidad de gestión emocional no nacen solas, se entrenan.
  • Acepta la varianza: no puedes controlarlo todo. En el poker y en la vida, solo puedes controlar tus decisiones.
  • No pierdas de vista lo bueno: el poker también potencia tus virtudes. Si eres observador, resiliente o estratégico, el juego te va a recompensar.

El poker es un reflejo, pero también es un potenciador. Te muestra quién eres y te da la oportunidad de crecer. No todos quieren mirarse en ese espejo, pero quienes lo hacen, suelen salir fortalecidos.

Al final, como dice Galfond: «Los jugadores que logran mejorar no son solo los que estudian poker, sino los que se conocen mejor a sí mismos».

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